Así fue la entrada de Putin a la KGB: obsesionado desde los quince años

  • Política
  • 08-06-2022 | 07:06
  • Escribe: Enrique Sanz
El máximo mandatario ruso ha demostrado en más de una ocasión su fervor por este servicio de inteligencia ya extinto


Vladimir Putin es una figura controvertida, con más sombras que luces. El hoy presidente de Rusia, que lleva gobernando en solitario prácticamente desde el principio del siglo XXI, es el hombre más buscado del planeta debido a la invasión rusa de Ucrania. Desde pequeño siempre tuvo claro que quería entrar en el prestigioso servicio de inteligencia de la todavía Unión Soviética. 

Ni corto ni perezoso, envió una carta a una de las sedes de la KGB con tan solo 15 años, en la que detalla su estado de aquel entonces y expresaba su obsesión por la agencia de inteligencia soviética y su firme voluntad de ingresar a ella. La respuesta no tardó en llegar, y Putin sufrió un rechazo que lo marcaría por sus próximos años: si no terminaba sus estudios superiores, no podía ingresar en la KGB.



Dicho y hecho. El momento de llegar a la universidad llegó para Vladimir Putin, que no desaprovechó la oportunidad y escogió la carrera de Derecho para acceder a los estudios superiores soviéticos. Asimismo, se matriculó en Ingeniería, una titulación que se desconoce si finalmente acabó. Este acceso a la universidad cumplió una de las principales metas de Putin en su camino a la KGB.

Sin embargo, el elevado precio de la formación univeristaria hizo que Putin, que apenas tenía ingresos, se viera obligado a compaginar sus estudios con un trabajo con el objetivo de poder terminar las dos carreras en las que se había inscrito. Fue escogido como campesino para realizar las más duras labores del campo en Ucrania.



El KGB finalmente se fijó en él y lo admitió entre sus filas. Su entrada en la Academia Andropov fue uno de los movimientos que más le costó hacer a Putin, pero la formación de inteligencia y contraespionaje que recibió en este centro formativo de la élite soviética fue esencial en su trayectoria al servicio de la agonizante Unión Soviética.

Con un "sentido del peligro" prácticamente nulo, Putin fue siempre un habitual de las misiones de contraespionaje en territorio nacional, aunque sus éxitos rápidamente le permitieron salir de la URSS en torno a 1985, cuando obtuvo su primer destino como miembro de la KGB. Marchó a Dresde, en la todavía separada Alemania, con el objetivo de apoyar un grupo de extrema izquierda afincado en la ciudad, llamado Facción del Ejército Rojo.



Sus éxitos le hicieron volver a Moscú, donde se integró e involucró más todavía en el decadente Partido Comunista y fue escalando posiciones durante los mandatos de Mijaíl Gorbachov y Boris Yeltsin. La caída de la URSS y la disolución de la KGB no fueron sino buenas noticias para Vladimir Putin, que había forjado durante largos años un implacable resentimiento contra el comunismo: "Es un callejón sin salida, lejos de la corriente principal de la civilización".

Con todo, Vladimir Putin sigue al frente de Rusia, después de haber llegado al poder en unas elecciones presidenciales que parecen haber ido perdiendo su transparencia con el paso de los años. Con las reformas realizadas por el propio Putin a las normas legales adecuadas, el hoy máximo mandatario exsoviético podría prolongar su estancia en el asiento de máxima responsabilidad de Rusia hasta 2036



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