Así fue la carrera de Taylor Hawkins, el batería de Foo Fighters fallecido a los 50 años

Así fue la carrera de Taylor Hawkins, el batería de Foo Fighters fallecido a los 50 años

26/03/2022

| Enrique Sanz

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El baterista tenía pensando continuar actuando con su grupo en la capital colombiana este viernes

El fallecimiento de Taylor Hawkins, baterista de la conocida banda Foo Fighters, no ha dejado indiferente a nadie, especialmente a sus fans, que lloran su pérdida desconsolados. Aunque la causa de la muerte está todavía por confirmar, la pérdida de Hawkins es una tragedia en toda regla para el mundo de la música. Aunque no tuvo el mejor de los arranques en su periplo por los escenarios.

Una pasión que lo guio desde pequeño

Aficionado desde pequeño a las baterías y a sus músicos más conocidos, Hawkins siempre tuvo claro que quería ser como algunos de sus ídolos: Roger Taylor, el famoso baterista de Queen, o Stweart Copeland, el baterísta de la mítica banda Police. En sus primeros años incursionado en el mundo de la música, dio el salto directamente a la primera línea: en 1995 se unió por plazo de dos años a Alanis Morisette cuando esta estuvo de gira promocionando su nuevo álbum. El reconocimiento de esta gira sería de utilidad para Hawkins en un futuro, muchos recordarían su presencia en los conciertos de Morisette como su socio en los escenarios entre 1995 y 1997.

Una de estas personas fue, precisamente, uno de los compañeros de trabajo que le iban a acompañar hasta el final de su vida: Dave Grohl. El músico, todavía destrozado por el suicidio de Kurt Cobain, bajo quien había sido baterista, intentaba entrar de nuevo en el negocio musical con el objetivo de pasar página y mover su vida hacia adelante pero sin perder el recuerdo de su compañero de trabajo y de uno de los mejores y más reconocidos músicos que hemos tenido ocasión de disfrutar. A pesar de militar en Nirvana, Grohl lideraba Foo Fighters, y bajo este nombre se disponía a lanzar al mercado su segundo disco. Pero se enfrentaba a un problema crítico: la ausencia de un baterista. La falta de William Goldsmith, el baterista del grupo hasta entonces, complicaba el lanzamiento del nuevo disco. Así Dave Grohl levantó el teléfono e hizo una llamada que cambiaría su vida y la del propio Hawkins.

La llamada del éxito

En un principio, la llamada giró en torno a Grohl, quien confiaba en la experta opinión de Hawkins en el tema y lo había elegido como opinión autorizada para la búsqueda de un baterista nuevo. Grohl tenía muchos nombres en la cabeza, que fue poniendo sobre la mesa en la llamada con Hawkins. Sin embargo, fue el propio Taylor Hawkins, que estaba al otro lado de la línea, quien se ofreció como candidato para ocupar el puesto. El acuerdo se cerró de forma instantánea. A pesar de que la fama de Morisette sobrepasaba de largo a la notoriedad que manejaba por aquel entonces Foo Fighters, el género musical del proyecto convenció a Hawkins de manera instantánea: el sabía que había nacido para ser baterista en una banda de rock.

Desde aquella llamada con Grohl y su inclusión en Foo Fighters, la carrera de Taylor Hawkins sufrió un cambio radical. Pasó de ser un sesionista con Alanis Morisette a formar hasta dos bandas que lideraba y que también ganaron cierto prestigio mientras estuvieron comandadas por el baterista de Foo Fighters. Ambas continúan hoy en activo. Taylor Hawkins y the Cottail Riders fue fundada en 2006, y The Birds of Satan nació en 2014, aunque nació absorbiendo a gran parte del elenco integrante de la banda llamada Chevy Metal.

La vorágine de éxito en la que la vida de Hawkins había quedo atrapada finalmente acabó afectándole. En el año 2001, su comportamiento fuera de los escenarios comenzó a considerarse excesivo para una estrella del rock. La gota que colmó el vaso fue una estancia en el hospital provocada por una sobredosis de heroína que le dejó en coma durante algún tiempo. Aquel suceso supuso un punto de inflexión para el baterista de Foo Fighters, quien decidió cambiar radicalmente de estilo de vida y comenzó a asentar la cabeza y centrarse en las cosas importantes de la vida. Hasta el momento de su muerte, su mayor apoyo era su familia: tenía esposa y tres hijos. Hakwins había, incluso, mostrado su enorme calidad humana en la ciudad paraguaya de Asunción un par de noches antes de su fallecimiento.

Un desenlace inesperado

Debido al temporal acontecido en la ciudad de aquel país, la banda tuvo que suspender su actuación. Esto no detuvo a Emma Sofía, una pequeña fan de nueve años que comenzó a tocar delante del hotel en el que se hospedaban los integrantes de Foo Fighters, con el objetivo de poder ver o conocer a alguno de sus ídolos. Sus esfuerzos tuvieron su recompensa: Taylor Hawkins, asombrado por el gesto de la pequeña, decidió corresponderlo y bajó a conocerla y a tomarse una foto con ella. Esta enternecedora escena que parecía sacada de los mejores sueños de Emma Sofía pronto se convirtió en un pasaje menos agradable.

El inesperado fallecimiento de Hawkins ha dejado huérfano a todo el mundo de la música, que ha perdido a uno de los bateristas más activos y conocidos en la industria, un auténtico buque insignia que empuñó las baquetas por última vez en el festival argentino Lollapalooza el pasado domingo 20 de marzo. Una verdadera tragedia para fans, críticos y músicos por igual.

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