Artur Mas se rinde: Sólo Puigdemont puede ser el caudillo de Cataluña

  • Cataluña
  • 03-09-2020 | 06:09
  • Escribe: Pedro Riscal

Artur Mas ya sólo aspira al premio de consolación: la presidencia del Parlament


Artur Mas, el padre del Procés, se ha rendido. Se fue precipitadamente por la puerta de atrás nombrando a Carles Puigdemont como su sucesor, y el monstruo que creó ha acabado devorándole. En el panorama de la derecha separatista catalana ya no hay espacio para Mas. Sólo puede haber un caudillo, y ese es Puigdemont

Si Mas quiere volver, sabe que le tocará calentar banquillo. Aunque se llame Mas, su apellido va a menos. Y a dia de hoy, a falta de otras ambiciones, se conformaría con un cargo institucional tipo president del Parlament, que le permitiría seguir estando de cuerpo presente en el escenario político, aunque sin decidir nada, que es precisamente lo que a él más le gusta.


Mas no se atreve a reñir a Puigdemont

Mas mantiene un significativo silencio en un momento en el que hay mucho que decir mientras los suyos se sacan los ojos por la paternidad de unas siglas y la herencia de Convergència. 

Si creen que ya no caben más golfos en política, se equivocan. ¡¡Se avecina el regreso de Artur Mas!!


No ha roto el carnet del PDeCAT, como Puigdemont. Ha sido de los pocos notables que no lo han hecho, pero tampoco ha reñido a su heredero por romper la unidad de la derecha catalanista, la que hasta ahora siempre había mandado en Cataluña.

Y eso que no hace mucho se atrevía a decir que "el futuro del PDeCAT no se decide en Waterloo". ¡Qué equivocado estaba! Y no ha tenido agallas para reñir a Puigdemont. Mas no posee la ascendencia que tuvo Pujol hasta el final para poner firmes a todos. Los suyos y sus enemigos.



Puigdemont huye del recuerdo de Convergència

El problema de Mas es que Puigdemont va como loco por desmarcarse de todo lo que huela a Convergència. Y Mas es Convergència cien por cien. El discípulo y delfín de Pujol que acabó en la cúspide del poder para impartir la doctrina pujolista. Y eso ya no está bien visto después de lo que se ha sabido de Pujol y los suyos.

La Justicia descubre a Artur Mas haciendo trampas. ¿Y ese sueldo?

Más camufló la corrupción de Pujol detrás de una política de recortes y enmedio de un estado putrefacto y delictivo que tapó con el victimismo de una deriva independentista tomada como una huida hacia adelante y que le sirvió para enmascarar sus escándalos. En esa época nació lo de "España nos roba", que permitía tapar el "Convergència os roba", más ajustado a la realidad.

Un sueldo de 120.000 euros como expresident

Superada su inhabilitación, que finalizó el pasado 23 de febrero, quien más quien menos esperaba ver a Artur Mas de nuevo en la primera línea de combate del ruedo político. Pero no se ha atrevido. El monstruo Puigdemont que él creó se lo ha comido. Mantiene su sueldo de 120.000 euros y su oficina abierta con gastos y personal pagados por la Generalitat. Son las ventajas de haber sido algo.

Mas aún confía en que Convergència siga viva en las urnas y eso le permita acceder al puesto de president del Parlament. Y juega a dos barajas, la del PDeCAT y la de Puigdemont. Quiere llevarse bien con los dos bandos irreconciliables que se pelean por las siglas de JxCat. Pero sabiendo que su apellido va a la baja porque el pactismo nacionalista ya está pasado de moda. Ahora lo que se lleva es el desafío constante que tan bien practica Puigdemont y que, al parecer, le puede dar votos.

Caudillo Puigdemont

El PDeCAT ha perdido a un 7% de su militancia, unos mil asociados que se han optado por huir al partido de Puigdemont, que es capaz de enfrentarse a quien haga falta, incuso a los suyos, con mano de hierro cual caudillo con flequillo en el siglo XXI.

La guerra de poder que se ha desatado entre Artur Mas y Carles Puigdemont

Ahora ve cómo el sucesor que él eligió se acerca a la CUP, precisamente los mismos que causaron su muerte política. Mas quiso utilizar a Puigdemont como una marioneta desde su destierro político y ahora el que maneja las marionetas es Puigdemont con el mando a distancia y desde Waterloo.

Mas, como figura de contención de Puigdemont

Y va tan lanzado que igual que levanta ovaciones de sus incondicionales, genera preocupación en los demás. En los empresarios, por ejemplo, que asisten asustados a la comedia de Puigdemont, en cuyo guión puede leerse que tras ganar las elecciones, cederá el protagonismo a un número dos fuerte que todavía no está decidido y al que manejará con la misma soltura con la que ha movido a Torra.

Y ante lo que se ve venir, el empresariado, la alta burguesía, el capital catalán que resiste, ve en Mas la figura de contención que ejerza de contrapeso a las chifladuras de Puigdemont cambiando el separatismo por el catalanismo, que no es lo mismo. Y es ahí donde Mas encaja como president del Parlament. No es lo mismo, pero algo es algo.

 

 


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