Arran extiende su violencia salvaje contra las discotecas

  • Cataluña
  • 26-11-2018 | 08:11
  • Escribe: Pablo Ruiz

Tras los ataques a la casa del juez Llarena, ahora las juventudes radicales de la CUP han decidido atacar a las discotecas de Cataluña




La sala Razzmatazz de Barcelona y Cocoa Mataró han sido las últimas víctimas de la violencia de Arran, las juventudes de la CUP, que también han atacado sucursales de multinacionales.

Nadie está a salvo de la violencia de Arran. Ni los jueces, ni las discotecas ni las tiendas. La lista de enemigos de Arran crece cada día.



Como siempre, la sociedad catalana sufre las consecuencias de los actos de estas juventudes independentistas, y el Govern de Torra no hace nada para remediarlo.

Desde su propia cuenta de Twitter, @Arran_jovent manifestaba ayer 25 de noviembre la autoría de varios ataques a la emblemática sala Razzmatazz y a otros bares de la calle Marina de Barcelona.



Y es que, con motivo del Día Internacional contra la violencia machista, los radicales de la CUP se dedicaron a empapelar locales con carteles feministas.

"Si nos tocan a una, respondemos todas", afirman en un tuit publicado en la cuenta de Arran



Nadie está a salvo de la violencia de Arran: ni los jueces, ni las discotecas ni las tiendas

Sus ataques a la disctoteca Cocoa de Mataró han ido más allá, y se han dedicado a tirar huevos de pintura y pintadas en las puertas de la discoteca. 

Arran tampoco ha escondida esta última acción, sino que ha intentado justificarla enmarcándola en la "autodefensa feminista". 



"Señalamos a Cocoa Mataró como culpables de agresiones sexuales. Cultura de la violación, protección de los agresores y expulsión de las que se defienden. Nosotros apostamos por la autodefensa feminista. De fiesta y siempre; si tocan a una, respondemos todas", afirman desde Arran en otro tuit.

Ahora parece que los radicales separatistas la han tomado contra las discotecas, aunque el pasado viernes (Black Friday), una tienda de H&M también sufrió la ira de los anticapitalistas de la CUP.

En esta ocasión, jóvenes encapuchados de Arran se han dedicado a tirar botes de pintura (como hicieron en la casa de Llarena) contra las puertas y también han sellado las puertas con silicona.

“El Black Friday es consumismo masivo, precariedad laboral, jóvenes explotados", aseguran en un tuit que nada habrá gustado a los trabajadores de la multinacional.
La radicalización de Arran ha “inspirado” a las juventudes de ERC, aunque estas han tenido menos suerte. 

Ayer domingo, cuatro militantes de las JERC hicieron pintadas en la discoteca Cocoa, pero los porteros las pillaron y las redujeron hasta que llegaron los Mossos d'Esquadra
 

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