Amelia Tiganus y la 'revuelta de las putas': una mujer explotada sexualmente se revuelve contra la prostitución

  • Sucesos
  • 24-12-2021 | 09:12
  • Escribe: Gonzalo Palacios
"Me vendieron a un proxeneta español por 300 euros", ha explicado


Amelia Tiganus, nacida en 1984 en Galati, una localidad de Rumanía, fue violada en su país por cinco hombres cuando tenía 13 años. En lugar de considerarla una víctima, en su entorno comenzaron a responsabilizarla de la agresión que había padecido y a marginarla.

"Me colgaron la etiqueta de 'puta'", ha explicado Amelia Tiganus en una entrevista concedida a BBC Mundo. La víctima de esa brutal agresión ha desvelado lo ocurrido tras ese suceso en el que cinco hombres abusaron sexualmente de ella cuando tenía tan solo 13 años.



Tras ello, cuando tenía 17 años, las mafias que se dedican a la explotación sexual de mujeres la captaron. Posteriormente, hicieron negocio con ella y la vendieron a un proxeneta español por 300 euros. Durante cinco años ejerció la prostitución en más de 40 prostíbulos por toda España.

Durante ese tiempo, Amelia Tiganus tuvo que aguantar lo que ha descrito como una "tortura" en lugares que no duda en definir como auténticos "campos de concentración". Nunca se le podrá olvidar el tiempo que estuvo explotada sexualmente en España.



Amelia Tiganus consiguió dejar ese mundo de la prostitución y de la explotación sexual atrás y hoy lucha por las que están aún metidas en él o en peligro de caer en sus redes. Se ha convertido en oradora, escritora y activista por la abolición de la prostitución, en un referente del movimiento feminista en España.

Acaba de publicar "La revuelta de las putas", un libro estremecedor en el que cuenta vivencias personales sobre lo que ha tenido que pasar a lo largo de su vida. "A lo largo de los cinco años que estuve prostituida siempre tuve muy presente el deseo de salir. De hecho, me escapé a los tres meses del primer proxeneta. Pero al no tener a dónde ir ni saber qué podía hacer me quedé atrapada en ese sistema", ha contado.



Amelia Tiganus se sincera

"A lo largo de esos cinco años intenté varias veces salir, y en una tuve éxito. Lo que ocurrió es que después de cinco años siendo prostituida colapsé. Ya había dado todo lo que podía dar. Los propios proxenetas dicen que la vida útil de una prostituta es de dos a tres años, que después de ese tiempo queda inservible. Sobre todo porque tenemos que hacer el papel de la "puta feliz": no sólo tenemos que someternos para sobrevivir, sino que encima lo tenemos que hacer con una sonrisa en la boca, que es lo más perverso", ha comentado.

"En ese momento la única forma que encontré de salir —y por desgracia es la única forma para muchas mujeres— fue a través de un putero. Le pedí que me llevara a su casa y que a cambio podía tener sexo gratis conmigo. Porque las mujeres prostituidas es lo único que tenemos, el cuerpo madre. A los tres días encontré un trabajo de camarera. Fue muy dura esa vuelta a la vida laboral. Yo llevaba cinco años en España, pero realmente no conocía nada más allá de las estaciones de tren o de autobús y de los propios prostíbulos. No conocía el mundo exterior", ha añadido.



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