500 millones de distancia dan lustre a la gestión de Almeida, mientras la inepta Colau se hunde en la más absoluta miseria

  • Política
  • 14-11-2021 | 21:11
  • Escribe: Celeste De Sebastián

Las medidas de apertura durante la desescalada, y el aumento de la criminalidad en Barcelona son algunos de los factores determinantes de esta diferencia.




La pandemia del coronavirus llegaba a España el pasado marzo de 2020, provocando, no sólo una brutal crisis social y sanitaria, sino también económica. Una crisis de la que aún no se han recuperado muchos Ayuntamientos, ni economías familiares, ni negocios, algunos de los cuales echaron el cierre el pasado año... para no volver a abrir sus verjas.

Una total paralización de la economía, provocada por el virus de Wuhan, que afectaba duramente a las dos principales comunidades autónomas españolas, que suponen el motor económico del país: Madrid y Cataluña; y, dentro de esta última, Barcelona, como ciudad más potente de la autonomía catalana, fue la que se llevó el peor palo del coronavirus.



Un duro golpe que, sin embargo, ha sido gestionado de forma muy distinta por parte de los dos principales alcaldes de las ciudades de esta comunidades; así pues, el saneamiento de las cuentas de Madrid, llevado a cabo por el popular José Luis Martínez-Almeida, conseguía que Madrid salga de la pandemia con un superávit acumulado de 322 millones de euros.

Una cifra muy diferente a la que presenta el Ayuntamiento de Barcelona dirigido por Ada Colau, que arrojará un déficit de 206 millones de euros,a  pesar de que el año previo a la pandemia, la Ciudad Condal consiguió un superávil de 47 millones de euros.



Gestión del Covid... y de la violencia en las calles

Sin duda, tal y como defienden desde la Comisión Financiera del Consejo General de Economistas al diario 'Economía Digital', una de las pautas que explican esta diferencia económica entre Madrid y Barcelona es la gestión del coronavirus a nivel autonómico.

Así pues, mientras desde la capital española, Isabel Díaz Ayuso, apoyada por Almeida en todo momento, apostaba por un sistema de apertura, poco a poco y por zonas sanitarias, de la Comunidad de Madrid, haciendo así que pudiera mantenerse la circulación económica de la capital, Cataluña optaba por mantener las restricciones a los negocios el máximo tiempo posible, lo que paralizaba por completo a muchas empresas, y ponía en riesgo miles de empleos en la autonomía catalana.



Sin embargo, no es la pandemia del coronavirus la única razón por la que Barcelona, cada vez más, pierde músculo económico en favor de Madrid y resto de comunidades autónomas. Y es que varios son los factores, unidos al movimiento independentista catalán, que explican esta fuga de empresas, y fondos financieros, de la Ciudad Condal y alrededores.

En primer lugar, las continuas manifestaciones violentas de los independentistas amenazan los comercios, y el buen funcionamiento económico de las principales ciudades catalanas; una violencia independentista que se une a los altos índices de criminalidad que ostenta Barcelona desde hace años, y que han incrementado en los últimos meses de gestión de Ada Colau, siendo Barcelona considerada la ciudad más peligrosa de todo el país.



Un miedo a sufrir esta violencia en sus comercios, que se une al abuso de la Generalitat de Cataluña hacia ciudadanos y empresas, teniendo Cataluña 15 impuestos propios, que ahogan los bolsillos de todos los ciudadanos y empresas, en plena crisis económica. Complicaciones que hacen que muchas empresas hayan escogido otras ciudades, entre ellas Madrid, como un lugar seguro para sus apuestas empresariales, dejando a la Barcelona de Ada Colau, así como toda Cataluña, a merced de los propios independentistas, que destruyen lentamente la autonomía catalana que juran amar y defender.

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