44 años de cárcel para los sádicos asesinos de ‘El niño de La Romareda’

  • Sucesos
  • 01-06-2020 | 19:06
  • Escribe: Pablo Ruiz

Lo secuestraron, torturaron, ahorcaron y quemaron para llevarse un botín de 600 euros


Los cuatro jóvenes (entre ellos una menor) que secuestraron a Francisco Manuel G.R., conocido como ‘El niño de la Romareda’, y lo torturaron, ahorcaron y quemaron con gasolina han sido condenados a más de 44 años de cárcel por la Sección Tercera de la Audiencia de Málaga.

Un crimen horrible, planificado a sangre fría y ejecutado con un sadismo extremo, por un mísero botín de algo más de 600 euros.


Un crimen que no fue complejo de resolver a nivel policial porque los asesinos dejaron numerosas pruebas e indicios.

Carlos M.M. invitó a Francisco Manuel G.R., la víctima, a una fiesta privada en su casa de Padul (pueblo granadino).


En la casa le esperaban Carlos, Silvia María V.G. y una chica menor de edad.

Los hechos

Cuando estaban en el salón, François H.R. "salió de su escondite, tapándole la cabeza con una toalla a la víctima y golpeándola en reiteradas ocasiones para evitar que escapara".



Entonces, ‘El niño de la Romareda’, con la boca tapada, fue torturado con unas tenazas y una pistola de aire comprimido para que revelara el número secreto de su tarjeta bancaria.

Francisco Manuel acabó confesando el PIN y Silvia y la menor fueron a sacar 300 euros a una sucursal de Caja Rural.

Después, Carlos y François fueron a la casa de la víctima en el barrio granadino de Cerrillo de Macarena, a 25 kilómetros de distancia, y le robaron otro  móvil, joyas, unos prismáticos y un ordenador.

De nuevo en la casa, los cuatro jóvenes decidieron matar a Francisco Manuel para que no los delatara.

El plan era "llevarlo a Málaga, localizar un lugar no frecuentado y poner fin a su vida", según la sentencia.

Durante el trayecto pararon a comprar varias garrafas de gasolina para "desprenderse del cadáver".

Al día siguiente "se dirigieron -los investigadores creen que de forma aleatoria- a la zona conocida como Pinares de San Antón, en concreto a una finca de olivos sita al final del Camino Realengas de Cárdenas". 

El asesinato

Carlos y François se bajaron del coche y uno de los jóvenes, según fuentes cercanas al caso a las que ha tenido acceso el diario ‘El Mundo’, colocó una cuerda alrededor del cuello de Francisco Manuel, que -"todavía atado y amordazado"- no pudo defenderse. 

Lo tiraron por un desnivel pero la soga se rompió y el cuerpo rodó.

"Una vez había fallecido, vertieron la gasolina que portaban en uno de los agujeros abiertos para la plantación de olivos y a continuación lanzaron el cadáver al mismo y le prendieron fuego", reza la resolución judicial.

"Los acusados volvieron al vehículo y abandonaron el lugar a toda velocidad, si bien, a causa del mal estado del terreno por el cual circulaban, sufrieron un accidente en las proximidades lo cual motivó que tuvieran que abandonar el turismo y seguir a pie su huida. Posteriormente se dirigieron a un bar existente en la calle Eucaliptos y solicitaron los servicios de un taxi que los trasladó a la estación de autobuses de Málaga y una vez en dicho lugar cogieron un autobús con destino a la provincia de Granada".

Dos días después, Carlos y François volvieron a sacar 300 euros en una sucursal del Banco Popular de Padul cuando los investigadores ya los tenían en el punto de mira.

El propietario de la finca encontró el cuerpo achicharrado en el hueco que había cavado días atrás.

La autopsia 

"El cadáver calcinado de Francisco Manuel G.R. presentaba traumatismos contusos en órbita izquierda, mandíbula izquierda, hemitórax izquierdo, hombro derecho y pierna derecha; así como fractura de la asta mayor izquierda del hioides, fractura del asta superior izquierda del cartílago tiroides e infiltrado hemorrágico de los tejidos blandos perilaríngeos causados como consecuencia del estrangulamiento". 

"Dijo que le pareció escuchar un quejido cuando le prendieron fuego", declaró uno de los arrestados.

Carlos M.M. tenía una deuda a consecuencia del consumo de sustancias estupefacientes que "tenía que saldar y para lo que no disponía de efectivo ni otro modo de conseguirlo".

Se declararon culpables

Los tres implicados mayores de edad se conformaron con la petición realizada por la Fiscalía y se declararon autores de los delitos de robo con violencia con utilización de instrumento peligroso, detención ilegal y asesinato, en el caso de Carlos y François; y los mismos en el de Silvia María, pero con la salvedad de que el último cargo es en categoría de cómplice. 

Carlos y François han sido condenados a 17 años y seis meses de cárcel, mientras que la pena de la joven se fijó en nueve años y tres meses.

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