27-O: Un año de la fake DUI, la mayor infamia del independentismo

  • Cataluña
  • 27-10-2018 | 08:10
  • Escribe: Daniel Guerra

Se cumple un año desde la aprobación de la DUI en el Parlament y la proclamación, por unos segundos, de la república catalana independiente.


Este sábado, 27 de octubre, se cumple un año de una de las mayores mentiras del independentismo junto con el 1-O. La fake DUI, la Declaración Unilateral de Independencia de Cataluña que aprobó el Parlament hace justo un año, se convirtió en uno de los mayores esperpentos de la historia catalana. ¡Qué bochorno!

Hoy se cumple el aniversario de una fecha en la que se consumó definitivamente el golpe de Estado del independentismo, con una Declaración Unilateral de Independencia que no salió ni mucho menos como esperaban los separatistas de a pie, que se quedaron con las ganas de ver Cataluña como un estado independiente. Sin una mayoría social, la paranoia política de Puigdemont, Junqueras y compañía no sirvió más que para terminar con el autogobierno con la entrada en vigor del artículo 155 y para que los impulsores de semejante tropelía acabaran en la cárcel o fugados con el rabo entre las piernas.


El 27-O provocó la intervención de la autonomía catalana, la destitución en pleno del Govern, el ingreso en la cárcel para los líderes políticos que sobrepasaron todos los límites de la legalidad, la fuga de otros cuantos ‘valientes’, tensión entre la ciudadanía y un sinfín de escenas ignominiosas dentro de las instituciones y órganos de gobierno. La DUI no tenía ninguna razón de ser, pero llegados al punto que habían llegado los políticos indepes tuvieron que llevar su farol hasta el final.

El 1 de octubre había abierto una esperanza para los separatistas, que confiaban en que el Gobierno abriera un poco la mano. Pero no fue así. Puigdemont y compañía no consiguieron negociar una consulta legal, no lograron el objetivo de reformar la Constitución para poder conseguir su objetivo y el independentismo no pudo conseguir una mejora en la financiación ni el reconocimiento internacional deseado, con las grandes potencias posicionándose del lado de la ley y la justicia.


La independencia de Cataluña, vista y no vista

Puigdemont, después de declarar la DUI, trató de volver al redil pero ya era demasiado tarde. Su desafío había ido demasiado lejos y el Gobierno tomó el mando de las instituciones en Cataluña y la justicia comenzó a actuar contra todos aquellos que había atentado contra la Carta Magna de todos los españoles. Ahora, 18 golpistas se enfrentan a un juicio que comenzará en los próximos meses y que puede llevarles, según cada caso, hasta 30 años a la cárcel por rebelión.

En prisión preventiva siguen el exvicepresidente Oriol Junqueras; los exconsejeros Jordi Turull, Joaquim Forn, Josep Rull, Raül Romeva y Dolors Bassa; la expresidenta del Parlamento regional Carme Forcadell; el exlíder de la ANC y actual diputado de JxCat, Jordi Sànchez, y el presidente de Òmnium Cultural, Jordi Cuixart. En total son 18 los líderes soberanistas que finalmente serán juzgados en el alto tribunal por delitos que pueden conllevar más de 20 años de cárcel.

El jueves el TS confirmó el cierre de la instrucción, que hizo el juez Pablo Llarena, llevando asimismo a juicio a los exconsejeros Meritxell Borràs, Carles Mundó, Santi Vila (procesados por desobediencia y malversación), así como la exlíder de la CUP en el Parlamento autonómico Mireia Boya y los que fueron miembros de la Mesa Lluís Corominas, Lluís Guinó, Anna Simó, Ramona Barrufet y Joan Josep Nuet, a quienes el juez Pablo Llarena atribuyó presunta desobediencia.

La fake DUI no sirvió para nada

Ese 27 de octubre, tras la negativa de Puigdemont a convocar elecciones, el Parlament declaró constituida la república catalana independiente y acordó iniciar un proceso constituyente, aprobando una resolución de JxSí y la CUP que fijaba “instar al Govern a dictar todas las resoluciones necesarias para el desarrollo de la Ley de Transitoriedad Jurídica y fundacional de la república”. Sin embargo, toda esta parafernalia no sirvió para nada.

“Como presidente de la Generalitat asumo al presentarles los resultados del referéndum ante el Parlamento y nuestros ciudadanos, el mandato de que Cataluña se convierta en un Estado independiente en forma de república”, inició su discurso Puigdemont, para menos de un minuto después acabar con la euforia: “El Gobierno y yo mismo proponemos que el Parlamento suspenda los efectos de la declaración de independencia para que en las próximas semanas emprendamos un diálogo sin el que no es posible llegar a una solución acordada”. ¡Menudo fake! ¡Qué manera de tomarles el pelo a sus súbditos!

Horas después, el entonces fiscal del Estado, el fallecido José Manuel Maza, anunció en rueda de prensa dos querellas, y el lunes siguiente, cuando el Senado ya había aprobado aplicar el artículo 155 de la Constitución e intervenir la autonomía, se presentaban sendas querellas en el Tribunal Supremo y en la Audiencia Nacional, posteriormente unificadas. El resto, es historia. Una de las más patéticas de todos los tiempos en Cataluña y en España. Un ridículo mundial que todavía tienen las narices de defender sin que se les caiga la cara de vergüenza.

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